octubre 15, 2011 | By: Sabrina Knight

Importancias ajenas


Romina había salido de sus cabales.

No podía creer lo que veía, lo que escuchaba. Es más, tampoco podía creer que Zack le estuviera ayudando a Daniel a hacer tan estupidez. Gritó, aventó papeles, llamó a todo mundo por los peores insultos que le pasaban por la cabeza, hizo todo lo que podía, estaba furiosa.

- Eres el ser más estúpido que hay - le gritó a su hermano una vez que la tomó por la cintura y la sacó del teatro a rastras - ¿Cómo se te ocurre hacerte novio de ella? ¿Qué no lo entiendes? ¿Qué no puedes sentir que ESA es una...?
- ¡Basta Romina! - gritó su hermano al fin cuando entró a un cuarto de servicio lleno de escobas y productos de limpieza, la aventó a un cubo y cerró la puerta - ¡Ya basta! Deja de hacer estos numeritos que a nadie impresionas.
- ¡Yo no quiero impresionar a nadie! ¡Quiero que por una vez en tu vida pienses lo que estás haciendo!
- ¿Y crees que no lo hago? ¡Ya Romina! - la interrumpió antes de que contestara - Esta es MI vida, esto es lo que YO quiero hacer. Así que por favor, por una vez deja de pensar en ti y piensa en lo que alguien más quiere.

Romina se quedó en silencio, mirándolo a los ojos. Estaba llena de rabia, de coraje. Sentía que todo estaba atorado en su garganta, en su pecho, en sus ojos, y a Daniel no le importaba.

- ¿Es lo que quieres? – preguntó, entre dientes, pero más tranquila.
- Es lo que quiero... - ambos se quedaron en un silencio pesado - no te voy a pedir permiso, no te voy a consentir. Todo lo que haga de ahora en adelante es sólo por mi ¿entendiste?

Romina cambió de lado la mirada. Aun sentía mucha rabia como para responderle. Entonces pasó algo que la desconcertó: Daniel le pasó la mano acariciándole la mejilla y luego acomodándole el cabello detrás de la oreja.

- Cada vez que haces estos desplantes, siento que te pones celosa.
- Nunca me pondría celosa de ESA tipa.
- ¿Crees que te va a quitar atención? - Romina lo negó, pero algo dentro de ella sabía que algo había de eso - ¿Crees que te va a quitar a tu hermano?
- Por Dios, Daniel... - renegó ofendida.
- ¿Entonces? Romina, tú eres más que el papel protagónico, más que la  más popular, más que todo. De hecho eres hermosa, hábil, demasiado inteligente, la gente tiene miedo de alguien así, y apuesto a que ella también debe de sentir celos por ti. - Romina bufó orgullosa - Romi, yo quiero que ella me acepte, quiero que ella sea parte de mi vida y...
- Ya, ya. - se levantó de golpe - ya entendí, basta de sermones Daniel - se arregló el cabello que se había salido de su lugar cuando hizo su berrinche - Ya entendí que la quieres y que harás todo porque te haga caso y que yo, obviamente, soy más lista y más inteligente que ella.
- Yo no quise decir que...
- No lo arruines hermanito - dijo tajante. Le dio un beso en la mejilla. - Haz lo que quieras.
- No me lo digas así.
- No tengo otra forma de decirlo. - alzó la cara - Si quieres arruinar las cosas estando con esa zorra, yo lo entiendo, sólo no digas que no te lo advertí.

Romina abrió la puerta del cuarto de servicio y salió tan campante como cuando llegó al teatro. Daniel suspiró molesto. Su hermana no había entendido nada y eso de ser el buen hermano tampoco le había funcionado.

- ¿Daniel? - Zack tocó la puerta y el chico retomó el ánimo - ¿Todo bien?
- Todo bien... - se estiró y tronó sus dedos. - Bueno, vamos, Nicole no va a ser mi novia si sigo encerrado esperando a que mi hermana caiga en razón.
- ¿Qué?
- Nada - le dio unas palmadas en la espalda - nada amigo. Continuemos.

Y sin entender lo que Daniel le quiso decir, Zack acompañó a Daniel contándole lo que ya había hablado con la banda del colegio.

Romina salió de un pasillo y miró a su hermano y a Zack. Torció la boca al pensar lo que estaba haciendo su hermano y quiso encontrar alguna forma de hacerlo entrar en razón. Lo único malo es que sabía que así como ella podía manipular pensamientos, cosas y hasta a la naturaleza, Daniel era el único imposible de manejarlo a su antojo.

Suspiró fuertemente.

- Ni modo, - se dijo a sí misma - la única forma en que se dé cuenta de que es una zorra es estando con ella. - se encogió de hombros - hombres, son tan estúpidos.

Y se fue de ahí dándose la razón.
diciembre 19, 2010 | By: Lizzye

Por qué no...

Entrar a la escuela rodeada de las miradas y saludos de todos resultaba encantador para su ego. Disfrutaba del odio de sus compañeras; de las miradas y pensamientos de deseo de los chicos en las que sus fantasías se volvían realidad.

Sonrió mientras se dirigía a tomar sus clases. Bernardo el protagónico del musical iba en la mayoría de sus clases. Desde el primer día que la vio, quedó prendado de ella. Invitándola varias veces a salir, recibiendo negativas, pero sin darse por vencido.

Y allí estaba nuevamente esperando a la salida del salón, con su sonrisa retorcida encantadora, que usaba para mantener locas a su no pequeño grupo de admiradoras. Una sonrisa que en Nicole no surtía efecto para su desgracia. Pensaba que Bernardo sería una gran opción de novio: popularidad, fama, riqueza, caballeroso, atento, guapo, pero tenia un mínimo defecto, no tenia como mejor amigo al chico obsesión a descubrir de Nicole.

Bernardo se desvivía por complacerla; meterla en su equipo, ayudarle si tenía dudas, ofrecerse a cualquier cosa, hasta solicitar su ayuda para ser un mejor actor, aunque ya lo era todo por pasar más tiempo a su lado.

El profesor de la última clase no llegó, así que teniendo tiempo libre Bernardo atacó a Nicole con la excusa de necesitar practicar unos diálogos para ser mejor. Aceptó después de hacerse rogar por un rato. Se dirigieron a un cubículo desierto en uno de los edificios menos transitados.

Había que aceptar que nadie más podría tener esa voz y el carácter necesario para ser el protagónico.

-¿Y entonces?-susurró aprovechando una escena en donde murmuraba cerca de su oído.
-¿Entonces?-lo miró disgustada por la interrupción.
-¿Vas a aceptar una cita conmigo Nicole Benett? eres la única chica a la que le he rogado más de una vez y podría hacerlo siempre, si sólo me diera una esperanza de que algún día me dirás si.
-Bernie, Bernie, Bernie ¿qué voy a hacer contigo?
-¿Darme el si? O ¿a caso prefieres a Daniel de la Reguera?
-Escenas de celos no. Tu y yo no somos nada, entonces a quien prefiera o no, no es algo que tengamos que discutir.
-Lo siento, es solo que cuando te veo paralizas mi mundo, y la idea de que lo prefieras sobre mí… la detesto, no al pseudo deportista ése.
-Me molesta cuando dices cosas así y si no lo sabes tómalo muy en cuenta.

Bernardo se acercó más a ella aprisionándola contra una pared. Podía respirar su aroma, escuchar el rápido latido de su corazón y escuchar los pensamientos de deseo hacia ella.

-Me gustaría que te dieras cuenta de como me pongo cuando estás a mi lado-dijo tocando los labios de Nicole con la yema de sus dedo, mientras por sus ansias mordía su labio.
-¿Qué quieres de mi?
-Darte todo, que me tomes y ya. Que hagas lo que quieras conmigo, soy tu esclavo si eso quieres-dijo nervioso perdiéndose en la transparencia de la mirada de la chica mientras la besaba.

Nicole se separó de él de golpe:

-¡Basta Bernardo! ¡vámonos!
-¿Y?-dijo el mirándola deseando de nuevo besarla.
-Podría perderme todo por volver a besarte Bennett, nada tiene sentido si no lo volvemos a hacer-dijo sujetando sus manos.
-Basta vamos-dijo esta caminando hacia la puerta, escuchó un pequeño quejido y un olor calido la hizo voltear a ver a su compañero.
-Me mordí de más-su labio estaba sangrando.

Por qué no, un pequeño reajuste… Nicole volvió en seco. Comenzó a besarlo como nunca antes lo había hecho sedienta de sangre y de la propia ola de deseo que el otro le transmitía. Bernardo no tardo en recuperarse de la sorpresa, para estrecharla fuertemente entre sus brazos, liberarla de su vestido entre caricias y besos, para hacerle el amor.

Quitar la ropa sin parar de besarlo mientras succionaba sus labios y se perdía en le placer no fue ningún problema. Después de todo era todo un hombre y era bueno satisfacer las necesidades sexuales, más aun rodeado de un inmenso placer. Enterró sus colmillos en su cuello.

Después de un rato se encontraban caminando uno al lado del otro. Bernardo con la mejor sensación del mundo y Nicole simplemente satisfecha.

-No sé como es que me he quedado dormido. Lo siento mucho Nicole. Una cosa es cierta he tenido el mejor sueño de toda la vida, ha sido tan real, que aun siento tu aroma en mis labios, también fue más doloroso y pasional de mi vida. La verdad me volvería a quedar dormido a tu lado si eso significa pasar por lo que pase. Aunque también no pude disfrutar de tú compañía.
-Ya habrá más momentos no te preocupes-sonrió. Era tan fácil convencer a los mundanos de lo que uno quería. Acomódate bien tu bufada que esta haciendo frío. Permíteme ayudar-dijo acomodándola tapando los dos pequeños orificios que apenas se percibían.
-Me gusta que me cuides.
-Siempre que lo necesites-sonrió ampliamente mientras seguían caminando al taller de teatro.
diciembre 02, 2010 | By: Sabrina Knight

Contenta

Apesar de la mala cena que le había hecho pasar su hermano, Romina despertó bastante contenta. Tenía esa sensación de que las cosas saldrían bien ese día, nada malo pasaría, no mientras ella tuviera esa actitud.

Tarareó su canción favorita mientras se bañaba, de hecho, el agua jamás le había hecho tanto bien, la hacía sentir fresca y revitalizada - ella misma se rió al sentir que salía de un comercial - y se cambió con tal gracia que parecía estar en una boutique probandose algo nuevo, eligiendo algo que la hiciera lucirse. Hasta el maquillaje fue casi natural, se sentía tan bien que el ánimo la hacía verse más bonita de lo que siempre era.

Ese día nada podía salir mal.

Bajó a desayunar y se encontró con la sorpresa de que ya estaba todo listo y en la mesa. Cuando dio los buenos días sus padres le informaron que Daniel ya se había ido a la escuela.

- ¡Uy, que sorpresa! - dijo irónica metiendose un pedazo del pan frances a la boca.
- ¿Por qué lo dices de esa forma? No me digas que sigues disgustada con él por lo de ayer en la noche.
- No, para nada. En realidad no estoy enojada ni disgustada ni nada. Hoy me siento muy bien mamá. La vida de Daniel es la de él y si la quiere arruinar con esa... chica, es su problema - sonrió y le dió un beso en la mejilla. - Qué bien sabe este pan mamá, felicidades.

Los padres de Romina se voltearon a ver entre si, nada seguros de qué era lo que le pasaba a su hija. Romina miró el reloj y partió despidiendose como toda buena hija de los padres. Subió a su coche y lo arrancó dejandose llevar.

En el camino iba pensando en lo que dijo su mamá. Tenía toda la razón, debía de estar enojada, o molesta con Daniel, después de todo le echó en cara todas las "cualidades" de esa güera desabrida. Si se enojó mucho e hizo coraje, lo que menos quería era que Daniel se fijera en ella y pudieran... "emparentar". Al pensar la última palabra le dio escalofrios.

Despejó su mente y decidió que eso no la molestaría. Era lunes, tenía muchas cosas que hacer y estaba tan de buenas que ni esa güera tonta le arruinaría nada.

Inclusive se sintió emocionada por ver a Zack, jamás había pensado que se podía divertir tanto con él, parecía ser que esa tendencia de desaparecer ante la gente también le había afectado a ella y no lo había notado como ahora lo hacía. Algo tenía, sentía una energía especial en él, no comprendía qué era, si algo que le empezaba a gustar o algo más. Aunque ignoraba qué podía ser ese "algo más".

Llegó pavoneandose como de costumbre, saludando a quien se le atravesara en el camino, dejándose desear y provocando con su mirada y sonrisa encantadoras. Llegó al salón donde todas las miradas se dirigieron a ella, Estefanía -con su nueva actitud- halabó a su amiga. No podía estar más complacida.

 En una hora libre decidió ir al teatro acompañada de Estefanía para buscar al maestro. Aun estaba molesta con él por haberle dado el papel "provisional" a esa güera flacucha, pero recordó que todo era como eso, provisional de un sólo día. Si quería el papel de Romina ya lo tuvo, y no lo dejaría ir de nuevo.

Pero algo extraño pasó al cruzar esa puerta: el profesor de teatro y Daniel estaban platicando. Se acercó intrigada, cuando ambos la notaron callaron de inmediato.

- Buenos días profesor ¿Cómo le va?
- Romina, querida ¿qué te trae tan temprano?
- No sabía que tenía algún tipo de restriccion para entrar al teatro.
- No, claro que no Romina. Pero si me sorprende.
- Pues... en ese caso, si no quiere mi presencia en este lugar, yo me...
- No, no Romina. - El profesor bajó de un brinco para alcanzarla - no verás, es que tu hermano tiene una enorme sorpresa.

Romina miró a Daniel y él torció la boca. Parecía ser que no estaba de acuerdo con que el profesor le dijera algo.

- ¿De verdad? ¿Qué sorpresa?
- Una que no te concierne, hermanita. - interrumpió rápidamente antes de que el profesor abriera la boca. Eso causó sólo más curiosidad a su hermana. Ella sonrió de forma maldosa y se dirigió a las escaleras del escenario.
- ¿En serio? ¿Estas seguro que no me concierne? ¡Qué poco me conoces hermanito! -  dijo ya arriba del escenario - Todo lo que te pase a ti me interesa y me preocupa - sonrió tiernamente y él sólo la retó con la mirada, hasta que finalmente cedió.
- Sólo... sólo no digas nada.
- No soy una chismosa. - Daniel miró a Estefanía que estaba con la mirada perdida distraida en los colores del telón. Giró los ojos.
- Pues... - pero justo en ese instante se oyó el ruido de cayas cayendo, el profesor gritó y todos se asomaron a ver. Era Zack que estaba recogiendo la utilería que había tirado. Cuando vió a Romina él volvió a tirar las cosas sin querer. Romina no pudo dejar de sonreir divertida. La torpeza de Zack le causaba cierta ternura.
- Romina, que bueno que estás aqui.
- ¿Dónde más iba a estar?
- Es que yo no pensé que Daniel también te metiera en su loco plan para hacer a Nicole su novia.

Romina abrió los ojos como plato y volteó hacia su hermano.

- ¿Novia? - preguntó molesta a lo que Daniel sólo suspiró.

Bueno, eso podía ser un buen motivo para arruinarle el día a Romina.
diciembre 01, 2010 | By: Sabrina Knight

Anotaciones

A Daniel rápidamente se le ocurrió una idea. No había tardado en decidir qué hacer y cómo conquitar a Nicole. Sería fácil, pero no sencillo. Sería cuestión de usar todos sus encantos, pero no abusar porque parecería soberbia. Podía ser algo laborioso y tal vez fallaría, no, eso nunca, no fallaría, Daniel jamás había fallado y ahora no era el mejor momento para empezar.

Empezó dictándole a Zack lo que tenía que hacer.

- Lo único que no se me dan son las palabras de amor.
- ¿Y Cómo es que conquistas a las demás? - preguntó Zack que ya había encendido su lámpara de mesa y estaba sentado en su cama anotando.
- Pues es sólo cuestión de miradas, del momento y de un buen beso.
- ¿Y jamás les dices nada?
- No siempre hay necesidad. Y cuando la hay, no hay que ser muy creativo, se pueden usar las mismas palabras muchas veces - Zack giró los ojos y agradeció estar del otro lado del teléfono.

Zack siempre había pensado que Daniel conquistaba con palabras y ahora había descubierto que no era así. Daniel era y sería siempre un mortal como él, sólo que un mortal con mucha más suerte que él.

- Bueno, entonces anota... - Ordenó Daniel
- Anoto...
- Tus ojos miel y tu piel blanca me conquistan sólo al mirarte.
- Ahm... - Interrumpió Zack, en ese momento recordó que no era así. Según él recordaba eran de otro color, verdes sino estaba equivocado. - ¿seguro que son miel?
- ¡Claro! ¿Crees que no lo sabría?
- Bueno... - seguía sin estar seguro. Quizás eso del enamoramiento de Daniel era sólo del momento, sino recordaría tan bien como él el color de ojos de su amada. Romina los tenía azules profundo, esos ojos que lo hipnotizaban. Aunque bueno, también podía estar equivocado con lo de Nicole. - ¿Luego?
- Tus aperlados dientes que destellan la sonrisa de... no, olvida eso. Tu sonrisa que opaca al sol... no, ahm - empezó a dar vueltas en su habitación - bueno, sabes que me refiero a algo de su sonrisa.
- Sonrisa, anotado. ¿qué más?
- No sé. - se quedó pensando - Yo no sé, sólo sé que no puedo dejar de pensar en ella, que me vuelve loco, que sus ojos me pierden, que estoy locamente enamorado de ella. - suspiró - ¿Anotaste todo?
- Anotado.
- Repítemelo.
- Ok, a ver... - acercó el cuaderno a sus ojos - Nicole: tienes ojos miel y piel blanca que me conquistan al mirarte. Una sonrisa que opaca al sol. No puedo dejar de pensar en ti, me vuelves loco y estoy locamente enamorado de ti.
- ¡Perfecto! Ahora todo eso arréglalo para que se oiga romántico ¿ok?

Zack gruño molesto.

- ¿Alguna otra cosa jefe?
- No, creo que por ahora es todo. De todas maneras ya te dije que nos vemos en la mañana, a las 6 en la escuela para que podamos arreglar el plan ¿ok?
- ¿Quieres que llegue a las 6? ¿Ya te diste cuenta que son las 5?
- Sí y yo que tú me apuraba, nos vemos al rato.
- Pero... - Daniel colgó - cuando quieras amigo... - Zack suspiró y miró lo anotado en el cuaderno. No podría arreglar esas notas para que parecieran una carta de amor. Cerró los ojos, ya no tenía sueño, Daniel se lo había quitado. Suspiro de nuevo y le llegó a la mente la imagen de Romina sonriendo. Esa sería una buena fuente de inspiración.

Empezó a escribir la carta.

A las 5:50 en punto salió de su casa. Su tía apenas se había percatado de su huida porque seguía muy dormida. Sólo alcanzó a decirle:

- Que Dios te cuide - y cayó dormida de nuevo.

Manejó rápido para llegar a tiempo, y sin que se lo propusiera llegó antes que Daniel.

- Me encanta tu puntualidad - dijo irónico a Daniel - Y bueno ¿Ahora qué? ¿Por dónde empezamos?
- Al teatro, ya sé cómo es que arreglaremos todo - Daniel sonrió bastante seguro y eso le dio confianza a Zack.

Daniel le dio unas palmadas en la espalda y caminaron a prisa al teatro de la escuela.
noviembre 26, 2010 | By: Lizzye

Ambientes tranquilos

Nicole se quedo dormida en cuanto toco la almohada. Comenzó a verse con ropa de su época en lo que parecía un picnic, mientras contemplando un lago. Su corazón parecía acelerado, se sentía tan feliz. Platicaba con el viento, aunque era tonto hablar con el viento, sospechaba que debía haber alguien más, porque teniendo una cesta de comida de frente demasiado grande para ella sola.

De repente se levantó y caminó con rumbo al lago. Su felicidad disminuía con cada paso,
-Hora de irme-dijo triste.
-¿Tan pronto? eso significa que no podré terminar porque mi musa se va-dijo la voz triste de un hombre.
Sonrió cuando escuchó un susurro muy cerca. Efectivamente pudo ver que como lo sospechaba no estaba sola, un chico estaba cerca, no podía mirarlo pero sabía que estaba allí.
-Efectivamente, sino queremos problemas con el papá, los hermanos, el prometido y hasta la madrastra-sonrió sin alegría.
-Pero-se acercó y tomó su rostro entre las manos-estoy feliz porque esto sol significa que nos veremos de nuevo pronto… ya sabes para terminar la creación de mi dibujo… quiero decir.
Ella sonrió feliz de oír sus palabras y entonces escuchó un reloj yel rostro y sueño se esfumaron.

Despertó con el tiempo necesario para prepararse para la escuela. Se dio un chapuzón y colocó un vestido sencillo de color rosa pálido, un poco de gloss y el pelo sujeto en una coleta de lado.

Salió de su casa colocándose sus gafas de sol y su bolso. Arrancó el auto a toda velocidad saliendo del fraccionamiento cuando recordó que había dejado su iphone. Ni hablar le tocaría regresar.

Bajó del auto corriendo y volvió en un par de segundos hasta el con el aparato estaba apunto de subir cuando escuchó un grito ahogado, miró en la dirección de la que proveía.

Una bolsa de supermercado echa añicos dejo regar todo por el piso. Nicole se acercó a ayudar. Tomó uno de los productos y lo tendió a la mujer de mirada tierra. Era su vecina.

-Buenos días-dijo ella sonriendo enormemente mirándola atenta.
-Buenos días-agregó Nicole, se quitó los lentes para colocárselos en la cabeza y le sonrió tímidamente y le ayudo a recogerlos.

Sus ojos verdes resplandecientes le recordaba un poco a Zack que tanto la enfadaba pero la señora se veía tan dulce. Tenía poco más de 50 años, era delgada, de piel blanca, las arrugas no lograbas borrar lo guapa que aún era, pelo castaño tirando a rubio y una dulce sonrisa. Sus manos eran otro asunto tenía claramente síntomas de artritis.

-Permítame-dijo saliendo corriendo al auto. Sacó todas las cosas del bolso y corrió de vuelta hasta la señora.
-Espero que baste-sonrió.
-No tienes que molestarte cariño.
-Permítame insistir, va a ser más fácil así.
-Muchas gracias-ambas terminaron de colocar todo en la bolsa.
-Listo.
-Eres muy amable y hermosa. Y yo… bueno te debo una disculpa por no mostrar mi educación cuando llegaste a vivir aquí. Debí ir enseguida a saludarte y darte la bienvenida y ofrecer que cualquier cosa que necesites y este en mí ayudar no dudes en pedirlo, soy tan descortés. Mi justificación es que por una u otra cosa no he podido hacerlo, y en verdad lo siento.

Tantas palabras a la vez, aun así Nicole se sintió agradecida-No se preocupe muchas gracias por sus palabras, también si puedo ayudar en algo no dude pedirlo-le ofreció su mano para saludarla- Soy Nicole.

-Carmen, tú puedes llamarme como quieras y tendrás que aceptarme una comida en manera de disculpa y agradecimiento por lo de ahora.
-Encantada de conocerla y de acompañarla en una comida.
-Ahora, me veré muy preguntona pero tu no eres de aquí verdad.
-Efectivamente, soy italiana.
-Chicas tan linda son hay por aquí.
-Favor que me hace.
-Nada de propiedad conmigo. Favor que me haces Carmen, carmelita como gustes
-Favor que me haces. Cielos la hora no me había dado cuenta debo irme o no llego al colegio. Encantada de conocerte y siento que nuestra presentación sea tan breve.

-No te preocupes la escuela es la escuela. Cuando quieras, esta es tu casa-dijo dejando boquiabierta a su Nicole. La había invitado a pasar a su hogar tan fácil. Eso seria útil tal vez alguna vez, si la obsesión por descubrir la intriga seguía.

Se despidió de ella con un beso en cada mejilla-Cuídate Carmen nos vemos pronto.
-Espero que si, también espero poderte presentar a mi sobrino.

Nicole tuvo que aguantar un gesto de molestia al pensar en él. Se colocó las gafas de nuevo y subió a su auto acelerando de golpe. Algo bueno iba a sacar de todo esto y para su conveniencia.

noviembre 22, 2010 | By: Sabrina Knight

Su mejor amigo

Había dado vueltas a la cama como por dos horas. No podía conciliar el sueño luego de despertar de otra pesadilla. Odiaba que estuviera pasando tan seguido, era como una maldición desde que apareció su vecina.


Se orilló pegándose a la pared, empezó a contar borregos imaginarios y sin pensar en que quería dormir, se quedó dormido. Empezaba a ver nuevas imagenes mentales, aun sin encontrarles alguna forma cuando su teléfono empezó a hacer ruido.

Despertó con demasiada pereza y molestia. Justo había conciliado sueño como para que lo despertaran de nuevo. En la pantalla apareció el nombre de Daniel y Zack estuvo a punto de colgarle...

- ¿Bueno? - pero inconcientemente contestó.
- Zack necesito ayuda. No puedo dejar de pensar en ella. Necesito encontrar la manera de conquistarla y que sea pronto, por favor necesito tú ayuda.
- ¿Qué? no te entiendo nada. - Miró el reloj de su celular - son las 4 de la mañana ¿A quién se le ocurre llamar a esta hora?
- ¿Qué? ¿Las 4 de la... - Daniel miró el reloj de su casa - ¡Oh! Perdón, no me di cuenta de que fuera tan tarde.
- Por tu culpa no voy a poder dormir de nuevo. - cerró los ojos - ¿Qué quieres Daniel?
- Necesito tu ayuda.
- ¿Para qué?
- ¿Cómo que para qué? Zack, hoy salí con Nicole ¿lo recuerdas?
- No - mintió - Bueno ¿y?
- Pues necesito que me ayudes. Necesito conquistarla.
- ¿Qué? ¡Ay por Dios Daniel no me vengas con una tontería así! Sabes qué, me voy a dormir y mañana hablamos.
- No, no me cuelgues ¿porqué no me quieres ayudar?
- ¿Estas jugando, cierto?
- Claro que no.
- No me digas que es verdad que tú necesites ayuda para conquistar a una mujer. Por favor, tu guiñas el ojo y todas caen. ¡Ahí está tu solución! Guiñale el ojo ¿ok? Hasta mañana.
- No Zack, no me cuelgues. - ambos se quedaron en silencio. Ninguno de los dos podían creer lo que el otro le decía, pero tan era verdad una cosa como la otra.

Zack se levantó de su cama abriendo los ojos ya más despierto.

- A ver Daniel ¿de verdad no bromeas?
- No - respondió entre fastidiado y apenado - De verdad, necesito tu ayuda, Nicole me gusta mucho y por primera vez, no sé qué hacer. ¿Zack?
- Perdón, pero me cuesta trabajo creer lo que oigo. ¿De verdad necesitas mi ayuda? ¿Te das cuenta a quién se lo pides y lo que le pides? No soy nadie en la escuela, se sientan en mi lugar, cuando platican contigo ignoran que estoy y...
- Zack, te lo pido a ti porque eres mi mejor amigo. ¿en quién más podría confiar?

Zack se quedó mudo. Ya había escuchado decir de Daniel que era su amigo, su compadre y que confiaba plenamente en él, pero jamás, jamás le había dicho eso: que era su mejor amigo.

A Zack se le quitó el sueño por completo y lo escuchó atento.

- De acuerdo Daniel. Dime ¿En qué te ayudo?

Daniel se sintió aliviado. Zack tenía la razón: Zack era un don nadie que podía pasar desapercibido en la escuela, pero era eso mismo lo que lo podía ayudar. No podía dejar de pensar en ella, pero entre los dos encontrarían la forma de que ella tampoco dejara de pensar en él.
noviembre 21, 2010 | By: Lizzye

Capítulo 6. Sin otra cosa que pensar

Regresó tarareando todo el camino una canción que se le había ocurrido de repente. Resurgía su lado compositor, que tenía abandonafo hacia mucho tiempo. Estaba feliz, después de todo lo iba a necesitar para conquistar a Nicole.

No podía evitar tanta adrenalina en el cuerpo. Era increíble la nueva aportación que ella daba a su vida. Nunca antes había conocido eso, y más se emocionaba de pensar lo que ocurriría cuando ella por fin lo aceptara.

Besó a sus padres y hermana en la frente antes de sentarse a la mesa a cenar. Tenía un apetito mucho mayor de lo acostumbrado. Sus padres se mostraron complacidos por ver la actitud de su hijo, a diferencia de Romina quien solo de escuchar el nombre se puso de malas.

-¡Daniel!-le gritó- es suficiente con tener que verla a en los ensayos, con que quiera robarme mi papel todos, como para que ahora ni siquiera pueda cenar a gusto por escucharte hablar de esa… esa güera sin chiste.

- Basta cariño, tu hermano está entusiasmado y yo estoy feliz porque por primera vez creo que mi hijo no se va a casar con una pelota de tenis-sonrió su madre.

-Algo espectacular debe tener esa chica para que estés así-dijo su padre.

-Cuando la conozcas veras, es tan hermosa. Sus ojos, su rostro, su figura, bueno en realidad toda ella es preciosa y su carácter genial no como ciertas amargadas que conozco-agregó riendo.

Romina lo fulminó pero se contuvo de comentarios.

-Entonces no quiero que tu padre la conozca, no sea que me lo quite como ahora mismos está robando los pensamientos de mi hijito-agregó la señora riendo.

-No amor ojos solo soy tuyo, lo sabes-dijo el besando a su esposa fugazmente,

-Tranquila eso no pasara, y bueno creo que al fin de cuentas tu también la vas a adorar y bueno ella me amara a mí, tanto que no tendrá ojos para nadie más.

-¡Bueno ya! ahora ustedes tan bien, le sieguen el juego a este necio. Mejor me largo-gritó Romina levantándose de la mesa y dirigiéndose a su cuarto.

-Acabamos de presenciar los celos de hermana, es tan extraño de parte de Romi. Lo mejor será dejarla sola un se le pasara y mañana estará como si nada-dijo la madre besando a Daniel en la frente- Y tu jovencito mejor será que vayas a terminar pendientes y a dormir o mañana no te vas a parar y estoy segura que no te quieres perder día en el colegio.

Los tres rieron. Y después de eso se marchó a su habitación. Acomodó sus cosas, la tarea ya la tenia adelantada ya mejor fue eso porque ahora mismo no podía hacer nada más que pensar en la tarde y en esa mirada que tan loco lo tenía.

Se tiró en la cama, solo para continuar pensando en su sonrisa. Necesitaba hallar la manera de conquístala pronto o se volvería loco por el ritmo al que iba.

Dio vueltas por la casa como un pequeño cachorro juguetón y no encontraba manera ni forma de sacarla de su cabeza. Su lado conquistador parecía haberse ido de vacaciones justo cuando más lo necesitaba.

Tomó el auricular del telefono. Dio tres timbrazos y escuchó la voz medio dormida de su mejor amigo.

-Zack necesito ayuda. No puedo dejar de pensar en ella. Necesito encontrar la manera de conquistarla y que sea pronto, por favor necesito tú ayuda.