enero 10, 2012

Why not?

0 comentarios
Dejé de mirar a Zac sin entender nada. El inútil no era el culpable de lo que fuera que había presentado. Algo dentro de mí se sintió raro. Debí leer la mente de alguien de los que estaban allí para evitarme sorpresas, ser la protagónica de tonteras de escenitas cursis…
Por un momento el contorno se esfumo. El auditorio se convirtió en un show espectacular de los que dan estrellas de talla internacional; la melodía, el piano, el público tarareando y aplaudiendo, la banda, los aplausos, los suspiros de las demás, su voz… Daniel se estaba esforzando tanto, convirtiéndome en la protagónica de su espectáculo, eso nos convertiría en la mejor pareja de la escuela, seríamos los más anhelados, la perfección, miradas fijas en nosotros… podría acostumbrarme a ser el centro de atención y Daniel era el chico más guapo de todo el colegio. Afortunado, valiente, inteligente deportista, de paso le jodería la existencia a su adorada hermana que tanto me odiaba. Nada más podía pedir.

Bernardo trato de detenerme cuando miró mis intensiones, una mirada asesina fue suficiente para obligarle a no atreverse a tocarme. Un humano decidiendo sobre mi vida ¡sobre mi cadáver! Ni él ni ninguno otro nunca. Bernardo no significaba, ni significaría nada más que una fuente de alimento, cuando las buenas reservas estuvieran terminando lo tomaría. Y bueno esta fuente ante mis ojos no era ya funcional teniendo una mejor delante.

Me levanté con rumbo hacia el escenario. Caminé por el pasillo ascendiendo las escaleras. No se veía al inútil por ningún lado, en alguna parte del show debí perderle de vista. Un instante creí que me confesaría su amor secreto, aceptaría para por fin descubrir que escondían de mí las dos neuronas que tenía… me había equivocado en fin, no era que importara ahora, ni nunca, lo descubriría luego, un día que no tuviera una escena que presentar, una obra, eso era este espectáculo.

Me coloqué enfrente de él mirándola seria, para que no descubriera nada de lo que estaba pensando. Su perfume llegaba hasta mí, el latir de su corazón, el aroma de su sangre ansiosa recorriendo cada una de sus venas, en un instante podría alimentarme de esa sangre llena de adrenalina, esa era de la que mejor aspecto y sabor tenía, la boca se me hizo agua. Un aroma delicioso en resumen. Su mirada inspiraba amor, ternura, deshelaba un poco la rudeza de mi ser.
-Vienes acá con un show musical con media escuela, un escenario entero mirándonos como público, ejerciendo presión sobre mi con eso… tratas de controlar lo que te voy a decir, sigues con tus sorpresas, comportándote así y todavía te atreves a hacerme la pregunta-bufé molesta- como si no fuera obvio que casi me infartas con esto, sólo a Daniel de la Reguera se le podría ocurrir una cosa como está, aunque de verdad me sigue sorprendiendo que pidas una respuesta a lo claro.

Sonreí de lado y comencé a besarlo intensamente. Me separe un instante – ¿es convincente o debo hacer mayor esfuerzo? Acepto…- gritos, aplausos, alboroto. Solo que por ahora me gustaba perderme en sus labios rojos fuertes y deliciosos.

enero 09, 2012

I've got you under my skin

0 comentarios
Daniel chasqueó los dedos e inmediatamente las luces se apagaron.

De pronto sólo un reflector le daba a él. Estaba en una tarima sentado en el banquito de un piano de cola negro, en lo alto del escenario. Esa era la idea, era la maravillosa idea. Dejó la mirada en las teclas un largo rato, escuchó cómo empezaban a toser en el escenario. Levantó la vista y miró abajo, la vio sentada y mirándolo tan curiosa como todos los demás. Miró de reojo a Zack que lo miraba impaciente... y para que Zack lo mirara así es que de verdad se estaba tardando.

Suspiró. ¿Por qué estaba así? Maldita sea, los nervios lo traicionaban. No, eso no lo podía permitir. Apretó los dedos y los puso sobre las teclas de marmol blanco.

Era hora.

Sus manos se movían con cierta agilidad, no pudo evitar torcer la boca en forma de sonrisa. Esa canción, la que empezaba a tocar, sus padres se la habían enseñado. Había sido la canción con la que su padre conquistó a su madre. Era un legado del gran Frank Sinatra que reflejaba tan bien lo que sentía.

"I got you under my skin"

Nada podía con la emoción que ya le empezaba a invadir el corazón, la música y el rostro de ella. Sabía que todos estaban emocionados, las niñas no pudieron evitar gritar emocionadas viendo a Daniel como si fuera el ídolo adolescente del momento. Y eso en lugar de llenarlo de temores, lo llenaba de seguridad.

La tarima fue bajando hasta tocar el escenario y podía notar como todos estaban emocionados. Nicole sonreía de una forma abierta, relajada y tan encantadora como siempre mientras seguía cantando...

I'd sacrifice anything come what might

For the sake of having you near
In spite of a warning voice that comes in the night
And repeats, repeats in my ear

Don't you know you little fool, you never can win
Use your mentality, wake up to reality,
But each time that I do, just the thought of you
Makes me stop before I begin,
'Cause I've got you under my skin

Justo cuando llegó el piano al piso, Zack jaló la cortina y de atrás apareció la banda, el mismo Zack se sorprendió, pero animaron el interludio con trompetas, trombones, saxofones y hasta una batería, dando pauta a que Daniel dejara el piano y fuera directamente a Nicole. Le extendió la mano y ella lo tomó, la hizo bailar, darle un giro y seguir cantándo.
Y es que Daniel no sólo llevarla bajo su piel, también llevarla hasta la luna y de regreso. Sentirla suya, hacerla suya. Nicole no pudo evitar sentirse envuelta en la emoción, en la música, hasta en el encanto nato de Daniel.

'Cause I've got you under my skin

Yeah, You breath me under my skin.

Ambos quedaron frente a frente, tan cerca que a Daniel le fue inevitable sentir el frio aliento de la chica, aunque eso no importaba, el corazón le corría tan rápido y los nervios estaban tan presentes, que el frio aliento era lo de menos.

Todos se pusieron de pie y aplaudieron al talentoso Daniel, hasta Zack aplaudió y chifló tan emocionado como todos. Daniel le guiñó el ojo y Nicole no pudo evitar voltear también a verlo aun con esa sonrisa de oreja a oreja.

- Hacen demasiado ruido por todo esto. - Zack miró tras su hombro y encontró a Romina a su lado.
- Pensé que te habías ido.
- ¿Y perderme cómo mi hermano lo arruina todo? - el chico apenas esbozó una sonrisa y de pronto sintió la mano de Romina tomándo la suya. La volvió a ver sorprendido y ella sólo le sonrió.

- ¿Nicole? - Preguntó Daniel despertándo a la chica de sus pensamientos - ¿Qué dices?
- ¿Qué digo?
- Sí. - la tomó de la mano y se hincó frente a ella - ¿quieres ser mi novia?

Y el silencio se hizo sepulcral.

enero 02, 2012

El Gran Show

0 comentarios
Bernardo seguía pegado a ella, adorándole como siempre hasta el momento en que el profesor indicó al grupo dirigirse al teatro, razón, un espectáculo que nadie esperaba. Seguro una de las ridiculeces que inventaba en su afán de ser el gran productor de Broadway, ja, vendería su alma por tener una pizca del talento de Jonathan Larson. En fin, tendré que interpretar otro rato mi papel de “todo esta perfecto” pensó mientras caminaba mezclándose entre todos para dejar a un lado a su acompañante.

Decidió tomar asiento en la séptima fila, de allí no se perdería ni un solo momento del ridículo show que se presentaría, podría distraerse un rato. El lugar estaba a reventar. Los alumnos estaban a la expectativa, no pasaban cosas del estilo en el colegio, todo estaba metódicamente planeado con semanas de anterioridad, nada pasaba desapercibido en ese lugar, no había evento que se aproximara que no se volviera el protagónico de las paredes y pizarras de toda la escuela haciéndoles promoción.

Las luces resplandecían, murmullos, nadie prestaba atención al escenario. Zack apareció. Nicole lo notó enseguida. Todo continuaba como si nadie hubiera notado su presencia. Ella le veía allí temeroso, asustado de tanta gente, hasta le resultaba gracioso que fuera tan tímido, le dio un poco de pena ajena. Inútilmente trató de leer que se traía nuevamente en la cabeza. Sus palabras parecían raras ante todos, aunque para ella fueron perfectamente audibles.

 “- Es algo para Nicole Benett”.

 El auditorio quedó en silencio. Su cuerpo se estremeció. La sorpresa no podía ser más grande. La manera en que había pronunciado su nombre le provocó un temblor en el cuerpo que no sabía que podía existir. Su voz era…. No podía explicarlo… le había gustado la manera en que su nombre sonaba en sus labios. Una cosa más, necesitaba saber desesperadamente que se traía entre manos. Aunque ya lo imaginaba. Estaba jugando con ella. Estaba haciéndole esto porque se había dado cuenta como era la única persona a la que no podía leerle ni un solo pensamiento, y odiándola tanto quería volverle loca. Esa era su misión secreta volverle una vampiresa chiflada. La misión iba por buen camino, tantos sentimientos encontrados.

Comenzaba a no importarle tener que matar a ese sujeto que tanto la desquiciaba. En un segundo terminaría con su vida y volvería su paz. Los del público no importaban. Siempre podía ir a otra universidad en otro lado del mundo, el problema implicaba quedarse con la duda de lo que iba a decir. Miró atenta como retiraba las cortinas del lugar. Lo reflectores se enfocaron para dar comienzo al show, aunque eso para Nicole, “el show" había comenzado desde el primer momento en que se topó con Zacarías Mondragón…

Detrás del telón.

0 comentarios
No era necesario que le dijeran que había arruinado parte del show por hablar de más justo cuando Romina llegó. ¿Pero qué más podía hacer él? Daniel no había dicho que era un secreto y además pensaba que en el momento en que Romina supiera lo que su hermano planeba ella aprobaría la relación por el hecho de ver a su hermoano feliz.

Qué ingenuo.

Ahora lo único que le quedaba era terminar de arreglar el telón. Y era "único" porque a Daniel se le fue el tiempo para pedir juegos artificiales por internet.

- ¡Vamos Zack! No tarda en llegar el club de teatro y esto tiene que estar listo.
- Estaría listo si me ayudaras.
- ¿Por qué siempre te quejas de todo?
- ¿Por qué crees que soy un burro de carga?

Daniel suspiró molesto y sin hacer más berrinche ayudó a Zack.

El profesor de teatro llegó justo en ese momento dando brincos de felicidad.

- ¡Ya viene! ¡Ya viene!
- ¿Está jugando? - preguntó Daniel soltando la cuerda que jaló a Zack.
- Claro que no. Yo vi que venía para acá.
- Demonios, no tengo tiempo de subir. ¿Puedes solo Zack? - Zack apenas pudo estabilizarse para decir que sí. - Gracias amigo, te debo una.
- ¿Una?
- Bueno... ¿quién lleva la cuenta? - le dio una palmada en la espalda y corrió al otro lado del telón.

Zack siguió intentando jalar la cuerda que parecía más oxidada, vieja y dura que la cabeza de todos los profesores juntos. Se le vino algo a la mente, volteó a todos lados y, cuando se dio cuenta de que nadie lo veía, cerró los ojos. En su mente pudo sentir el peso de la cuerda, pero ya no la sentía tan pesada como antes, dio un pequeño jalón y la cuerda, como por arte de magia, lo obedeció. Abrió los ojos y se dio cuenta que podía manipularla a su antojo.

- ¡Genial! - se dijo para si mismo. Cuando llegó al punto que quería ató la cuerda a un lado y fue corriendo al escenario, escuchaba murmullos de gente que, como dijo el maestro de teatro, estaban llegando.

Alzó la mirada y vio a Daniel que estaba bajando las escaleras del tras bambalinas para treparse a una estructura que ellos habían montado.

- ¿Listo?
- ¿Ya llegó Nicole? - Zack hizo a un lado la tela y echó una ojeda - no, aun no.
- Entonces que todo empiece cuando...
- Ya llegó - interrumpió Zack - ¿listo?
- Lo he estado siempre.

Zack suspiró. Daniel podía estar listo para todo, pero a él le causaba tanto nervio salir y hablar. Debía tener confianza. Y eso tendría.

Salió y vio que todos estaban bastante confundidos, el maestro de teatro les decía que se sentaran. Cuando vio a la mayoría sentados, se dio cuenta que Nicole caminaba hasta el frente para ser la primera espectadora. Se miraron a los ojos y Zack sonrió. Lo hacía por su amigo.

- Esto es...
- ¡Más fuerte que no se oyé! - gritaron por atrás y luego siguieron risas.
- Ahm... - Zack tragó saliva - Esto es algo... Es algo para Nicole Benett - dijo con la voz más fuerte y potente que tenía. Apenas miró la cara de asombro de la rubia antes de esconderse tras el telón.
- Deseame suerte - dijo Daniel calentando sus manos.
- No la necesitas...

Zack jaló la cuerda y el telón se abrió.

octubre 15, 2011

Importancias ajenas

0 comentarios

Romina había salido de sus cabales.

No podía creer lo que veía, lo que escuchaba. Es más, tampoco podía creer que Zack le estuviera ayudando a Daniel a hacer tan estupidez. Gritó, aventó papeles, llamó a todo mundo por los peores insultos que le pasaban por la cabeza, hizo todo lo que podía, estaba furiosa.

- Eres el ser más estúpido que hay - le gritó a su hermano una vez que la tomó por la cintura y la sacó del teatro a rastras - ¿Cómo se te ocurre hacerte novio de ella? ¿Qué no lo entiendes? ¿Qué no puedes sentir que ESA es una...?
- ¡Basta Romina! - gritó su hermano al fin cuando entró a un cuarto de servicio lleno de escobas y productos de limpieza, la aventó a un cubo y cerró la puerta - ¡Ya basta! Deja de hacer estos numeritos que a nadie impresionas.
- ¡Yo no quiero impresionar a nadie! ¡Quiero que por una vez en tu vida pienses lo que estás haciendo!
- ¿Y crees que no lo hago? ¡Ya Romina! - la interrumpió antes de que contestara - Esta es MI vida, esto es lo que YO quiero hacer. Así que por favor, por una vez deja de pensar en ti y piensa en lo que alguien más quiere.

Romina se quedó en silencio, mirándolo a los ojos. Estaba llena de rabia, de coraje. Sentía que todo estaba atorado en su garganta, en su pecho, en sus ojos, y a Daniel no le importaba.

- ¿Es lo que quieres? – preguntó, entre dientes, pero más tranquila.
- Es lo que quiero... - ambos se quedaron en un silencio pesado - no te voy a pedir permiso, no te voy a consentir. Todo lo que haga de ahora en adelante es sólo por mi ¿entendiste?

Romina cambió de lado la mirada. Aun sentía mucha rabia como para responderle. Entonces pasó algo que la desconcertó: Daniel le pasó la mano acariciándole la mejilla y luego acomodándole el cabello detrás de la oreja.

- Cada vez que haces estos desplantes, siento que te pones celosa.
- Nunca me pondría celosa de ESA tipa.
- ¿Crees que te va a quitar atención? - Romina lo negó, pero algo dentro de ella sabía que algo había de eso - ¿Crees que te va a quitar a tu hermano?
- Por Dios, Daniel... - renegó ofendida.
- ¿Entonces? Romina, tú eres más que el papel protagónico, más que la  más popular, más que todo. De hecho eres hermosa, hábil, demasiado inteligente, la gente tiene miedo de alguien así, y apuesto a que ella también debe de sentir celos por ti. - Romina bufó orgullosa - Romi, yo quiero que ella me acepte, quiero que ella sea parte de mi vida y...
- Ya, ya. - se levantó de golpe - ya entendí, basta de sermones Daniel - se arregló el cabello que se había salido de su lugar cuando hizo su berrinche - Ya entendí que la quieres y que harás todo porque te haga caso y que yo, obviamente, soy más lista y más inteligente que ella.
- Yo no quise decir que...
- No lo arruines hermanito - dijo tajante. Le dio un beso en la mejilla. - Haz lo que quieras.
- No me lo digas así.
- No tengo otra forma de decirlo. - alzó la cara - Si quieres arruinar las cosas estando con esa zorra, yo lo entiendo, sólo no digas que no te lo advertí.

Romina abrió la puerta del cuarto de servicio y salió tan campante como cuando llegó al teatro. Daniel suspiró molesto. Su hermana no había entendido nada y eso de ser el buen hermano tampoco le había funcionado.

- ¿Daniel? - Zack tocó la puerta y el chico retomó el ánimo - ¿Todo bien?
- Todo bien... - se estiró y tronó sus dedos. - Bueno, vamos, Nicole no va a ser mi novia si sigo encerrado esperando a que mi hermana caiga en razón.
- ¿Qué?
- Nada - le dio unas palmadas en la espalda - nada amigo. Continuemos.

Y sin entender lo que Daniel le quiso decir, Zack acompañó a Daniel contándole lo que ya había hablado con la banda del colegio.

Romina salió de un pasillo y miró a su hermano y a Zack. Torció la boca al pensar lo que estaba haciendo su hermano y quiso encontrar alguna forma de hacerlo entrar en razón. Lo único malo es que sabía que así como ella podía manipular pensamientos, cosas y hasta a la naturaleza, Daniel era el único imposible de manejarlo a su antojo.

Suspiró fuertemente.

- Ni modo, - se dijo a sí misma - la única forma en que se dé cuenta de que es una zorra es estando con ella. - se encogió de hombros - hombres, son tan estúpidos.

Y se fue de ahí dándose la razón.

diciembre 19, 2010

Por qué no...

0 comentarios
Entrar a la escuela rodeada de las miradas y saludos de todos resultaba encantador para su ego. Disfrutaba del odio de sus compañeras; de las miradas y pensamientos de deseo de los chicos en las que sus fantasías se volvían realidad.

Sonrió mientras se dirigía a tomar sus clases. Bernardo el protagónico del musical iba en la mayoría de sus clases. Desde el primer día que la vio, quedó prendado de ella. Invitándola varias veces a salir, recibiendo negativas, pero sin darse por vencido.

Y allí estaba nuevamente esperando a la salida del salón, con su sonrisa retorcida encantadora, que usaba para mantener locas a su no pequeño grupo de admiradoras. Una sonrisa que en Nicole no surtía efecto para su desgracia. Pensaba que Bernardo sería una gran opción de novio: popularidad, fama, riqueza, caballeroso, atento, guapo, pero tenia un mínimo defecto, no tenia como mejor amigo al chico obsesión a descubrir de Nicole.

Bernardo se desvivía por complacerla; meterla en su equipo, ayudarle si tenía dudas, ofrecerse a cualquier cosa, hasta solicitar su ayuda para ser un mejor actor, aunque ya lo era todo por pasar más tiempo a su lado.

El profesor de la última clase no llegó, así que teniendo tiempo libre Bernardo atacó a Nicole con la excusa de necesitar practicar unos diálogos para ser mejor. Aceptó después de hacerse rogar por un rato. Se dirigieron a un cubículo desierto en uno de los edificios menos transitados.

Había que aceptar que nadie más podría tener esa voz y el carácter necesario para ser el protagónico.

-¿Y entonces?-susurró aprovechando una escena en donde murmuraba cerca de su oído.
-¿Entonces?-lo miró disgustada por la interrupción.
-¿Vas a aceptar una cita conmigo Nicole Benett? eres la única chica a la que le he rogado más de una vez y podría hacerlo siempre, si sólo me diera una esperanza de que algún día me dirás si.
-Bernie, Bernie, Bernie ¿qué voy a hacer contigo?
-¿Darme el si? O ¿a caso prefieres a Daniel de la Reguera?
-Escenas de celos no. Tu y yo no somos nada, entonces a quien prefiera o no, no es algo que tengamos que discutir.
-Lo siento, es solo que cuando te veo paralizas mi mundo, y la idea de que lo prefieras sobre mí… la detesto, no al pseudo deportista ése.
-Me molesta cuando dices cosas así y si no lo sabes tómalo muy en cuenta.

Bernardo se acercó más a ella aprisionándola contra una pared. Podía respirar su aroma, escuchar el rápido latido de su corazón y escuchar los pensamientos de deseo hacia ella.

-Me gustaría que te dieras cuenta de como me pongo cuando estás a mi lado-dijo tocando los labios de Nicole con la yema de sus dedo, mientras por sus ansias mordía su labio.
-¿Qué quieres de mi?
-Darte todo, que me tomes y ya. Que hagas lo que quieras conmigo, soy tu esclavo si eso quieres-dijo nervioso perdiéndose en la transparencia de la mirada de la chica mientras la besaba.

Nicole se separó de él de golpe:

-¡Basta Bernardo! ¡vámonos!
-¿Y?-dijo el mirándola deseando de nuevo besarla.
-Podría perderme todo por volver a besarte Bennett, nada tiene sentido si no lo volvemos a hacer-dijo sujetando sus manos.
-Basta vamos-dijo esta caminando hacia la puerta, escuchó un pequeño quejido y un olor calido la hizo voltear a ver a su compañero.
-Me mordí de más-su labio estaba sangrando.

Por qué no, un pequeño reajuste… Nicole volvió en seco. Comenzó a besarlo como nunca antes lo había hecho sedienta de sangre y de la propia ola de deseo que el otro le transmitía. Bernardo no tardo en recuperarse de la sorpresa, para estrecharla fuertemente entre sus brazos, liberarla de su vestido entre caricias y besos, para hacerle el amor.

Quitar la ropa sin parar de besarlo mientras succionaba sus labios y se perdía en le placer no fue ningún problema. Después de todo era todo un hombre y era bueno satisfacer las necesidades sexuales, más aun rodeado de un inmenso placer. Enterró sus colmillos en su cuello.

Después de un rato se encontraban caminando uno al lado del otro. Bernardo con la mejor sensación del mundo y Nicole simplemente satisfecha.

-No sé como es que me he quedado dormido. Lo siento mucho Nicole. Una cosa es cierta he tenido el mejor sueño de toda la vida, ha sido tan real, que aun siento tu aroma en mis labios, también fue más doloroso y pasional de mi vida. La verdad me volvería a quedar dormido a tu lado si eso significa pasar por lo que pase. Aunque también no pude disfrutar de tú compañía.
-Ya habrá más momentos no te preocupes-sonrió. Era tan fácil convencer a los mundanos de lo que uno quería. Acomódate bien tu bufada que esta haciendo frío. Permíteme ayudar-dijo acomodándola tapando los dos pequeños orificios que apenas se percibían.
-Me gusta que me cuides.
-Siempre que lo necesites-sonrió ampliamente mientras seguían caminando al taller de teatro.

diciembre 02, 2010

Contenta

0 comentarios
Apesar de la mala cena que le había hecho pasar su hermano, Romina despertó bastante contenta. Tenía esa sensación de que las cosas saldrían bien ese día, nada malo pasaría, no mientras ella tuviera esa actitud.

Tarareó su canción favorita mientras se bañaba, de hecho, el agua jamás le había hecho tanto bien, la hacía sentir fresca y revitalizada - ella misma se rió al sentir que salía de un comercial - y se cambió con tal gracia que parecía estar en una boutique probandose algo nuevo, eligiendo algo que la hiciera lucirse. Hasta el maquillaje fue casi natural, se sentía tan bien que el ánimo la hacía verse más bonita de lo que siempre era.

Ese día nada podía salir mal.

Bajó a desayunar y se encontró con la sorpresa de que ya estaba todo listo y en la mesa. Cuando dio los buenos días sus padres le informaron que Daniel ya se había ido a la escuela.

- ¡Uy, que sorpresa! - dijo irónica metiendose un pedazo del pan frances a la boca.
- ¿Por qué lo dices de esa forma? No me digas que sigues disgustada con él por lo de ayer en la noche.
- No, para nada. En realidad no estoy enojada ni disgustada ni nada. Hoy me siento muy bien mamá. La vida de Daniel es la de él y si la quiere arruinar con esa... chica, es su problema - sonrió y le dió un beso en la mejilla. - Qué bien sabe este pan mamá, felicidades.

Los padres de Romina se voltearon a ver entre si, nada seguros de qué era lo que le pasaba a su hija. Romina miró el reloj y partió despidiendose como toda buena hija de los padres. Subió a su coche y lo arrancó dejandose llevar.

En el camino iba pensando en lo que dijo su mamá. Tenía toda la razón, debía de estar enojada, o molesta con Daniel, después de todo le echó en cara todas las "cualidades" de esa güera desabrida. Si se enojó mucho e hizo coraje, lo que menos quería era que Daniel se fijera en ella y pudieran... "emparentar". Al pensar la última palabra le dio escalofrios.

Despejó su mente y decidió que eso no la molestaría. Era lunes, tenía muchas cosas que hacer y estaba tan de buenas que ni esa güera tonta le arruinaría nada.

Inclusive se sintió emocionada por ver a Zack, jamás había pensado que se podía divertir tanto con él, parecía ser que esa tendencia de desaparecer ante la gente también le había afectado a ella y no lo había notado como ahora lo hacía. Algo tenía, sentía una energía especial en él, no comprendía qué era, si algo que le empezaba a gustar o algo más. Aunque ignoraba qué podía ser ese "algo más".

Llegó pavoneandose como de costumbre, saludando a quien se le atravesara en el camino, dejándose desear y provocando con su mirada y sonrisa encantadoras. Llegó al salón donde todas las miradas se dirigieron a ella, Estefanía -con su nueva actitud- halabó a su amiga. No podía estar más complacida.

 En una hora libre decidió ir al teatro acompañada de Estefanía para buscar al maestro. Aun estaba molesta con él por haberle dado el papel "provisional" a esa güera flacucha, pero recordó que todo era como eso, provisional de un sólo día. Si quería el papel de Romina ya lo tuvo, y no lo dejaría ir de nuevo.

Pero algo extraño pasó al cruzar esa puerta: el profesor de teatro y Daniel estaban platicando. Se acercó intrigada, cuando ambos la notaron callaron de inmediato.

- Buenos días profesor ¿Cómo le va?
- Romina, querida ¿qué te trae tan temprano?
- No sabía que tenía algún tipo de restriccion para entrar al teatro.
- No, claro que no Romina. Pero si me sorprende.
- Pues... en ese caso, si no quiere mi presencia en este lugar, yo me...
- No, no Romina. - El profesor bajó de un brinco para alcanzarla - no verás, es que tu hermano tiene una enorme sorpresa.

Romina miró a Daniel y él torció la boca. Parecía ser que no estaba de acuerdo con que el profesor le dijera algo.

- ¿De verdad? ¿Qué sorpresa?
- Una que no te concierne, hermanita. - interrumpió rápidamente antes de que el profesor abriera la boca. Eso causó sólo más curiosidad a su hermana. Ella sonrió de forma maldosa y se dirigió a las escaleras del escenario.
- ¿En serio? ¿Estas seguro que no me concierne? ¡Qué poco me conoces hermanito! -  dijo ya arriba del escenario - Todo lo que te pase a ti me interesa y me preocupa - sonrió tiernamente y él sólo la retó con la mirada, hasta que finalmente cedió.
- Sólo... sólo no digas nada.
- No soy una chismosa. - Daniel miró a Estefanía que estaba con la mirada perdida distraida en los colores del telón. Giró los ojos.
- Pues... - pero justo en ese instante se oyó el ruido de cayas cayendo, el profesor gritó y todos se asomaron a ver. Era Zack que estaba recogiendo la utilería que había tirado. Cuando vió a Romina él volvió a tirar las cosas sin querer. Romina no pudo dejar de sonreir divertida. La torpeza de Zack le causaba cierta ternura.
- Romina, que bueno que estás aqui.
- ¿Dónde más iba a estar?
- Es que yo no pensé que Daniel también te metiera en su loco plan para hacer a Nicole su novia.

Romina abrió los ojos como plato y volteó hacia su hermano.

- ¿Novia? - preguntó molesta a lo que Daniel sólo suspiró.

Bueno, eso podía ser un buen motivo para arruinarle el día a Romina.

Why not?

| 0 comentarios |

Dejé de mirar a Zac sin entender nada. El inútil no era el culpable de lo que fuera que había presentado. Algo dentro de mí se sintió raro. Debí leer la mente de alguien de los que estaban allí para evitarme sorpresas, ser la protagónica de tonteras de escenitas cursis…
Por un momento el contorno se esfumo. El auditorio se convirtió en un show espectacular de los que dan estrellas de talla internacional; la melodía, el piano, el público tarareando y aplaudiendo, la banda, los aplausos, los suspiros de las demás, su voz… Daniel se estaba esforzando tanto, convirtiéndome en la protagónica de su espectáculo, eso nos convertiría en la mejor pareja de la escuela, seríamos los más anhelados, la perfección, miradas fijas en nosotros… podría acostumbrarme a ser el centro de atención y Daniel era el chico más guapo de todo el colegio. Afortunado, valiente, inteligente deportista, de paso le jodería la existencia a su adorada hermana que tanto me odiaba. Nada más podía pedir.

Bernardo trato de detenerme cuando miró mis intensiones, una mirada asesina fue suficiente para obligarle a no atreverse a tocarme. Un humano decidiendo sobre mi vida ¡sobre mi cadáver! Ni él ni ninguno otro nunca. Bernardo no significaba, ni significaría nada más que una fuente de alimento, cuando las buenas reservas estuvieran terminando lo tomaría. Y bueno esta fuente ante mis ojos no era ya funcional teniendo una mejor delante.

Me levanté con rumbo hacia el escenario. Caminé por el pasillo ascendiendo las escaleras. No se veía al inútil por ningún lado, en alguna parte del show debí perderle de vista. Un instante creí que me confesaría su amor secreto, aceptaría para por fin descubrir que escondían de mí las dos neuronas que tenía… me había equivocado en fin, no era que importara ahora, ni nunca, lo descubriría luego, un día que no tuviera una escena que presentar, una obra, eso era este espectáculo.

Me coloqué enfrente de él mirándola seria, para que no descubriera nada de lo que estaba pensando. Su perfume llegaba hasta mí, el latir de su corazón, el aroma de su sangre ansiosa recorriendo cada una de sus venas, en un instante podría alimentarme de esa sangre llena de adrenalina, esa era de la que mejor aspecto y sabor tenía, la boca se me hizo agua. Un aroma delicioso en resumen. Su mirada inspiraba amor, ternura, deshelaba un poco la rudeza de mi ser.
-Vienes acá con un show musical con media escuela, un escenario entero mirándonos como público, ejerciendo presión sobre mi con eso… tratas de controlar lo que te voy a decir, sigues con tus sorpresas, comportándote así y todavía te atreves a hacerme la pregunta-bufé molesta- como si no fuera obvio que casi me infartas con esto, sólo a Daniel de la Reguera se le podría ocurrir una cosa como está, aunque de verdad me sigue sorprendiendo que pidas una respuesta a lo claro.

Sonreí de lado y comencé a besarlo intensamente. Me separe un instante – ¿es convincente o debo hacer mayor esfuerzo? Acepto…- gritos, aplausos, alboroto. Solo que por ahora me gustaba perderme en sus labios rojos fuertes y deliciosos.

LEER MÁS...

I've got you under my skin

| 0 comentarios |

Daniel chasqueó los dedos e inmediatamente las luces se apagaron.

De pronto sólo un reflector le daba a él. Estaba en una tarima sentado en el banquito de un piano de cola negro, en lo alto del escenario. Esa era la idea, era la maravillosa idea. Dejó la mirada en las teclas un largo rato, escuchó cómo empezaban a toser en el escenario. Levantó la vista y miró abajo, la vio sentada y mirándolo tan curiosa como todos los demás. Miró de reojo a Zack que lo miraba impaciente... y para que Zack lo mirara así es que de verdad se estaba tardando.

Suspiró. ¿Por qué estaba así? Maldita sea, los nervios lo traicionaban. No, eso no lo podía permitir. Apretó los dedos y los puso sobre las teclas de marmol blanco.

Era hora.

Sus manos se movían con cierta agilidad, no pudo evitar torcer la boca en forma de sonrisa. Esa canción, la que empezaba a tocar, sus padres se la habían enseñado. Había sido la canción con la que su padre conquistó a su madre. Era un legado del gran Frank Sinatra que reflejaba tan bien lo que sentía.

"I got you under my skin"

Nada podía con la emoción que ya le empezaba a invadir el corazón, la música y el rostro de ella. Sabía que todos estaban emocionados, las niñas no pudieron evitar gritar emocionadas viendo a Daniel como si fuera el ídolo adolescente del momento. Y eso en lugar de llenarlo de temores, lo llenaba de seguridad.

La tarima fue bajando hasta tocar el escenario y podía notar como todos estaban emocionados. Nicole sonreía de una forma abierta, relajada y tan encantadora como siempre mientras seguía cantando...

I'd sacrifice anything come what might

For the sake of having you near
In spite of a warning voice that comes in the night
And repeats, repeats in my ear

Don't you know you little fool, you never can win
Use your mentality, wake up to reality,
But each time that I do, just the thought of you
Makes me stop before I begin,
'Cause I've got you under my skin

Justo cuando llegó el piano al piso, Zack jaló la cortina y de atrás apareció la banda, el mismo Zack se sorprendió, pero animaron el interludio con trompetas, trombones, saxofones y hasta una batería, dando pauta a que Daniel dejara el piano y fuera directamente a Nicole. Le extendió la mano y ella lo tomó, la hizo bailar, darle un giro y seguir cantándo.
Y es que Daniel no sólo llevarla bajo su piel, también llevarla hasta la luna y de regreso. Sentirla suya, hacerla suya. Nicole no pudo evitar sentirse envuelta en la emoción, en la música, hasta en el encanto nato de Daniel.

'Cause I've got you under my skin

Yeah, You breath me under my skin.

Ambos quedaron frente a frente, tan cerca que a Daniel le fue inevitable sentir el frio aliento de la chica, aunque eso no importaba, el corazón le corría tan rápido y los nervios estaban tan presentes, que el frio aliento era lo de menos.

Todos se pusieron de pie y aplaudieron al talentoso Daniel, hasta Zack aplaudió y chifló tan emocionado como todos. Daniel le guiñó el ojo y Nicole no pudo evitar voltear también a verlo aun con esa sonrisa de oreja a oreja.

- Hacen demasiado ruido por todo esto. - Zack miró tras su hombro y encontró a Romina a su lado.
- Pensé que te habías ido.
- ¿Y perderme cómo mi hermano lo arruina todo? - el chico apenas esbozó una sonrisa y de pronto sintió la mano de Romina tomándo la suya. La volvió a ver sorprendido y ella sólo le sonrió.

- ¿Nicole? - Preguntó Daniel despertándo a la chica de sus pensamientos - ¿Qué dices?
- ¿Qué digo?
- Sí. - la tomó de la mano y se hincó frente a ella - ¿quieres ser mi novia?

Y el silencio se hizo sepulcral.

LEER MÁS...

El Gran Show

| 0 comentarios |

Bernardo seguía pegado a ella, adorándole como siempre hasta el momento en que el profesor indicó al grupo dirigirse al teatro, razón, un espectáculo que nadie esperaba. Seguro una de las ridiculeces que inventaba en su afán de ser el gran productor de Broadway, ja, vendería su alma por tener una pizca del talento de Jonathan Larson. En fin, tendré que interpretar otro rato mi papel de “todo esta perfecto” pensó mientras caminaba mezclándose entre todos para dejar a un lado a su acompañante.

Decidió tomar asiento en la séptima fila, de allí no se perdería ni un solo momento del ridículo show que se presentaría, podría distraerse un rato. El lugar estaba a reventar. Los alumnos estaban a la expectativa, no pasaban cosas del estilo en el colegio, todo estaba metódicamente planeado con semanas de anterioridad, nada pasaba desapercibido en ese lugar, no había evento que se aproximara que no se volviera el protagónico de las paredes y pizarras de toda la escuela haciéndoles promoción.

Las luces resplandecían, murmullos, nadie prestaba atención al escenario. Zack apareció. Nicole lo notó enseguida. Todo continuaba como si nadie hubiera notado su presencia. Ella le veía allí temeroso, asustado de tanta gente, hasta le resultaba gracioso que fuera tan tímido, le dio un poco de pena ajena. Inútilmente trató de leer que se traía nuevamente en la cabeza. Sus palabras parecían raras ante todos, aunque para ella fueron perfectamente audibles.

 “- Es algo para Nicole Benett”.

 El auditorio quedó en silencio. Su cuerpo se estremeció. La sorpresa no podía ser más grande. La manera en que había pronunciado su nombre le provocó un temblor en el cuerpo que no sabía que podía existir. Su voz era…. No podía explicarlo… le había gustado la manera en que su nombre sonaba en sus labios. Una cosa más, necesitaba saber desesperadamente que se traía entre manos. Aunque ya lo imaginaba. Estaba jugando con ella. Estaba haciéndole esto porque se había dado cuenta como era la única persona a la que no podía leerle ni un solo pensamiento, y odiándola tanto quería volverle loca. Esa era su misión secreta volverle una vampiresa chiflada. La misión iba por buen camino, tantos sentimientos encontrados.

Comenzaba a no importarle tener que matar a ese sujeto que tanto la desquiciaba. En un segundo terminaría con su vida y volvería su paz. Los del público no importaban. Siempre podía ir a otra universidad en otro lado del mundo, el problema implicaba quedarse con la duda de lo que iba a decir. Miró atenta como retiraba las cortinas del lugar. Lo reflectores se enfocaron para dar comienzo al show, aunque eso para Nicole, “el show" había comenzado desde el primer momento en que se topó con Zacarías Mondragón…

LEER MÁS...

Detrás del telón.

| 0 comentarios |

No era necesario que le dijeran que había arruinado parte del show por hablar de más justo cuando Romina llegó. ¿Pero qué más podía hacer él? Daniel no había dicho que era un secreto y además pensaba que en el momento en que Romina supiera lo que su hermano planeba ella aprobaría la relación por el hecho de ver a su hermoano feliz.

Qué ingenuo.

Ahora lo único que le quedaba era terminar de arreglar el telón. Y era "único" porque a Daniel se le fue el tiempo para pedir juegos artificiales por internet.

- ¡Vamos Zack! No tarda en llegar el club de teatro y esto tiene que estar listo.
- Estaría listo si me ayudaras.
- ¿Por qué siempre te quejas de todo?
- ¿Por qué crees que soy un burro de carga?

Daniel suspiró molesto y sin hacer más berrinche ayudó a Zack.

El profesor de teatro llegó justo en ese momento dando brincos de felicidad.

- ¡Ya viene! ¡Ya viene!
- ¿Está jugando? - preguntó Daniel soltando la cuerda que jaló a Zack.
- Claro que no. Yo vi que venía para acá.
- Demonios, no tengo tiempo de subir. ¿Puedes solo Zack? - Zack apenas pudo estabilizarse para decir que sí. - Gracias amigo, te debo una.
- ¿Una?
- Bueno... ¿quién lleva la cuenta? - le dio una palmada en la espalda y corrió al otro lado del telón.

Zack siguió intentando jalar la cuerda que parecía más oxidada, vieja y dura que la cabeza de todos los profesores juntos. Se le vino algo a la mente, volteó a todos lados y, cuando se dio cuenta de que nadie lo veía, cerró los ojos. En su mente pudo sentir el peso de la cuerda, pero ya no la sentía tan pesada como antes, dio un pequeño jalón y la cuerda, como por arte de magia, lo obedeció. Abrió los ojos y se dio cuenta que podía manipularla a su antojo.

- ¡Genial! - se dijo para si mismo. Cuando llegó al punto que quería ató la cuerda a un lado y fue corriendo al escenario, escuchaba murmullos de gente que, como dijo el maestro de teatro, estaban llegando.

Alzó la mirada y vio a Daniel que estaba bajando las escaleras del tras bambalinas para treparse a una estructura que ellos habían montado.

- ¿Listo?
- ¿Ya llegó Nicole? - Zack hizo a un lado la tela y echó una ojeda - no, aun no.
- Entonces que todo empiece cuando...
- Ya llegó - interrumpió Zack - ¿listo?
- Lo he estado siempre.

Zack suspiró. Daniel podía estar listo para todo, pero a él le causaba tanto nervio salir y hablar. Debía tener confianza. Y eso tendría.

Salió y vio que todos estaban bastante confundidos, el maestro de teatro les decía que se sentaran. Cuando vio a la mayoría sentados, se dio cuenta que Nicole caminaba hasta el frente para ser la primera espectadora. Se miraron a los ojos y Zack sonrió. Lo hacía por su amigo.

- Esto es...
- ¡Más fuerte que no se oyé! - gritaron por atrás y luego siguieron risas.
- Ahm... - Zack tragó saliva - Esto es algo... Es algo para Nicole Benett - dijo con la voz más fuerte y potente que tenía. Apenas miró la cara de asombro de la rubia antes de esconderse tras el telón.
- Deseame suerte - dijo Daniel calentando sus manos.
- No la necesitas...

Zack jaló la cuerda y el telón se abrió.

LEER MÁS...

Importancias ajenas

| 0 comentarios |


Romina había salido de sus cabales.

No podía creer lo que veía, lo que escuchaba. Es más, tampoco podía creer que Zack le estuviera ayudando a Daniel a hacer tan estupidez. Gritó, aventó papeles, llamó a todo mundo por los peores insultos que le pasaban por la cabeza, hizo todo lo que podía, estaba furiosa.

- Eres el ser más estúpido que hay - le gritó a su hermano una vez que la tomó por la cintura y la sacó del teatro a rastras - ¿Cómo se te ocurre hacerte novio de ella? ¿Qué no lo entiendes? ¿Qué no puedes sentir que ESA es una...?
- ¡Basta Romina! - gritó su hermano al fin cuando entró a un cuarto de servicio lleno de escobas y productos de limpieza, la aventó a un cubo y cerró la puerta - ¡Ya basta! Deja de hacer estos numeritos que a nadie impresionas.
- ¡Yo no quiero impresionar a nadie! ¡Quiero que por una vez en tu vida pienses lo que estás haciendo!
- ¿Y crees que no lo hago? ¡Ya Romina! - la interrumpió antes de que contestara - Esta es MI vida, esto es lo que YO quiero hacer. Así que por favor, por una vez deja de pensar en ti y piensa en lo que alguien más quiere.

Romina se quedó en silencio, mirándolo a los ojos. Estaba llena de rabia, de coraje. Sentía que todo estaba atorado en su garganta, en su pecho, en sus ojos, y a Daniel no le importaba.

- ¿Es lo que quieres? – preguntó, entre dientes, pero más tranquila.
- Es lo que quiero... - ambos se quedaron en un silencio pesado - no te voy a pedir permiso, no te voy a consentir. Todo lo que haga de ahora en adelante es sólo por mi ¿entendiste?

Romina cambió de lado la mirada. Aun sentía mucha rabia como para responderle. Entonces pasó algo que la desconcertó: Daniel le pasó la mano acariciándole la mejilla y luego acomodándole el cabello detrás de la oreja.

- Cada vez que haces estos desplantes, siento que te pones celosa.
- Nunca me pondría celosa de ESA tipa.
- ¿Crees que te va a quitar atención? - Romina lo negó, pero algo dentro de ella sabía que algo había de eso - ¿Crees que te va a quitar a tu hermano?
- Por Dios, Daniel... - renegó ofendida.
- ¿Entonces? Romina, tú eres más que el papel protagónico, más que la  más popular, más que todo. De hecho eres hermosa, hábil, demasiado inteligente, la gente tiene miedo de alguien así, y apuesto a que ella también debe de sentir celos por ti. - Romina bufó orgullosa - Romi, yo quiero que ella me acepte, quiero que ella sea parte de mi vida y...
- Ya, ya. - se levantó de golpe - ya entendí, basta de sermones Daniel - se arregló el cabello que se había salido de su lugar cuando hizo su berrinche - Ya entendí que la quieres y que harás todo porque te haga caso y que yo, obviamente, soy más lista y más inteligente que ella.
- Yo no quise decir que...
- No lo arruines hermanito - dijo tajante. Le dio un beso en la mejilla. - Haz lo que quieras.
- No me lo digas así.
- No tengo otra forma de decirlo. - alzó la cara - Si quieres arruinar las cosas estando con esa zorra, yo lo entiendo, sólo no digas que no te lo advertí.

Romina abrió la puerta del cuarto de servicio y salió tan campante como cuando llegó al teatro. Daniel suspiró molesto. Su hermana no había entendido nada y eso de ser el buen hermano tampoco le había funcionado.

- ¿Daniel? - Zack tocó la puerta y el chico retomó el ánimo - ¿Todo bien?
- Todo bien... - se estiró y tronó sus dedos. - Bueno, vamos, Nicole no va a ser mi novia si sigo encerrado esperando a que mi hermana caiga en razón.
- ¿Qué?
- Nada - le dio unas palmadas en la espalda - nada amigo. Continuemos.

Y sin entender lo que Daniel le quiso decir, Zack acompañó a Daniel contándole lo que ya había hablado con la banda del colegio.

Romina salió de un pasillo y miró a su hermano y a Zack. Torció la boca al pensar lo que estaba haciendo su hermano y quiso encontrar alguna forma de hacerlo entrar en razón. Lo único malo es que sabía que así como ella podía manipular pensamientos, cosas y hasta a la naturaleza, Daniel era el único imposible de manejarlo a su antojo.

Suspiró fuertemente.

- Ni modo, - se dijo a sí misma - la única forma en que se dé cuenta de que es una zorra es estando con ella. - se encogió de hombros - hombres, son tan estúpidos.

Y se fue de ahí dándose la razón.

LEER MÁS...

Por qué no...

| 0 comentarios |

Entrar a la escuela rodeada de las miradas y saludos de todos resultaba encantador para su ego. Disfrutaba del odio de sus compañeras; de las miradas y pensamientos de deseo de los chicos en las que sus fantasías se volvían realidad.

Sonrió mientras se dirigía a tomar sus clases. Bernardo el protagónico del musical iba en la mayoría de sus clases. Desde el primer día que la vio, quedó prendado de ella. Invitándola varias veces a salir, recibiendo negativas, pero sin darse por vencido.

Y allí estaba nuevamente esperando a la salida del salón, con su sonrisa retorcida encantadora, que usaba para mantener locas a su no pequeño grupo de admiradoras. Una sonrisa que en Nicole no surtía efecto para su desgracia. Pensaba que Bernardo sería una gran opción de novio: popularidad, fama, riqueza, caballeroso, atento, guapo, pero tenia un mínimo defecto, no tenia como mejor amigo al chico obsesión a descubrir de Nicole.

Bernardo se desvivía por complacerla; meterla en su equipo, ayudarle si tenía dudas, ofrecerse a cualquier cosa, hasta solicitar su ayuda para ser un mejor actor, aunque ya lo era todo por pasar más tiempo a su lado.

El profesor de la última clase no llegó, así que teniendo tiempo libre Bernardo atacó a Nicole con la excusa de necesitar practicar unos diálogos para ser mejor. Aceptó después de hacerse rogar por un rato. Se dirigieron a un cubículo desierto en uno de los edificios menos transitados.

Había que aceptar que nadie más podría tener esa voz y el carácter necesario para ser el protagónico.

-¿Y entonces?-susurró aprovechando una escena en donde murmuraba cerca de su oído.
-¿Entonces?-lo miró disgustada por la interrupción.
-¿Vas a aceptar una cita conmigo Nicole Benett? eres la única chica a la que le he rogado más de una vez y podría hacerlo siempre, si sólo me diera una esperanza de que algún día me dirás si.
-Bernie, Bernie, Bernie ¿qué voy a hacer contigo?
-¿Darme el si? O ¿a caso prefieres a Daniel de la Reguera?
-Escenas de celos no. Tu y yo no somos nada, entonces a quien prefiera o no, no es algo que tengamos que discutir.
-Lo siento, es solo que cuando te veo paralizas mi mundo, y la idea de que lo prefieras sobre mí… la detesto, no al pseudo deportista ése.
-Me molesta cuando dices cosas así y si no lo sabes tómalo muy en cuenta.

Bernardo se acercó más a ella aprisionándola contra una pared. Podía respirar su aroma, escuchar el rápido latido de su corazón y escuchar los pensamientos de deseo hacia ella.

-Me gustaría que te dieras cuenta de como me pongo cuando estás a mi lado-dijo tocando los labios de Nicole con la yema de sus dedo, mientras por sus ansias mordía su labio.
-¿Qué quieres de mi?
-Darte todo, que me tomes y ya. Que hagas lo que quieras conmigo, soy tu esclavo si eso quieres-dijo nervioso perdiéndose en la transparencia de la mirada de la chica mientras la besaba.

Nicole se separó de él de golpe:

-¡Basta Bernardo! ¡vámonos!
-¿Y?-dijo el mirándola deseando de nuevo besarla.
-Podría perderme todo por volver a besarte Bennett, nada tiene sentido si no lo volvemos a hacer-dijo sujetando sus manos.
-Basta vamos-dijo esta caminando hacia la puerta, escuchó un pequeño quejido y un olor calido la hizo voltear a ver a su compañero.
-Me mordí de más-su labio estaba sangrando.

Por qué no, un pequeño reajuste… Nicole volvió en seco. Comenzó a besarlo como nunca antes lo había hecho sedienta de sangre y de la propia ola de deseo que el otro le transmitía. Bernardo no tardo en recuperarse de la sorpresa, para estrecharla fuertemente entre sus brazos, liberarla de su vestido entre caricias y besos, para hacerle el amor.

Quitar la ropa sin parar de besarlo mientras succionaba sus labios y se perdía en le placer no fue ningún problema. Después de todo era todo un hombre y era bueno satisfacer las necesidades sexuales, más aun rodeado de un inmenso placer. Enterró sus colmillos en su cuello.

Después de un rato se encontraban caminando uno al lado del otro. Bernardo con la mejor sensación del mundo y Nicole simplemente satisfecha.

-No sé como es que me he quedado dormido. Lo siento mucho Nicole. Una cosa es cierta he tenido el mejor sueño de toda la vida, ha sido tan real, que aun siento tu aroma en mis labios, también fue más doloroso y pasional de mi vida. La verdad me volvería a quedar dormido a tu lado si eso significa pasar por lo que pase. Aunque también no pude disfrutar de tú compañía.
-Ya habrá más momentos no te preocupes-sonrió. Era tan fácil convencer a los mundanos de lo que uno quería. Acomódate bien tu bufada que esta haciendo frío. Permíteme ayudar-dijo acomodándola tapando los dos pequeños orificios que apenas se percibían.
-Me gusta que me cuides.
-Siempre que lo necesites-sonrió ampliamente mientras seguían caminando al taller de teatro.

LEER MÁS...

Contenta

| 0 comentarios |

Apesar de la mala cena que le había hecho pasar su hermano, Romina despertó bastante contenta. Tenía esa sensación de que las cosas saldrían bien ese día, nada malo pasaría, no mientras ella tuviera esa actitud.

Tarareó su canción favorita mientras se bañaba, de hecho, el agua jamás le había hecho tanto bien, la hacía sentir fresca y revitalizada - ella misma se rió al sentir que salía de un comercial - y se cambió con tal gracia que parecía estar en una boutique probandose algo nuevo, eligiendo algo que la hiciera lucirse. Hasta el maquillaje fue casi natural, se sentía tan bien que el ánimo la hacía verse más bonita de lo que siempre era.

Ese día nada podía salir mal.

Bajó a desayunar y se encontró con la sorpresa de que ya estaba todo listo y en la mesa. Cuando dio los buenos días sus padres le informaron que Daniel ya se había ido a la escuela.

- ¡Uy, que sorpresa! - dijo irónica metiendose un pedazo del pan frances a la boca.
- ¿Por qué lo dices de esa forma? No me digas que sigues disgustada con él por lo de ayer en la noche.
- No, para nada. En realidad no estoy enojada ni disgustada ni nada. Hoy me siento muy bien mamá. La vida de Daniel es la de él y si la quiere arruinar con esa... chica, es su problema - sonrió y le dió un beso en la mejilla. - Qué bien sabe este pan mamá, felicidades.

Los padres de Romina se voltearon a ver entre si, nada seguros de qué era lo que le pasaba a su hija. Romina miró el reloj y partió despidiendose como toda buena hija de los padres. Subió a su coche y lo arrancó dejandose llevar.

En el camino iba pensando en lo que dijo su mamá. Tenía toda la razón, debía de estar enojada, o molesta con Daniel, después de todo le echó en cara todas las "cualidades" de esa güera desabrida. Si se enojó mucho e hizo coraje, lo que menos quería era que Daniel se fijera en ella y pudieran... "emparentar". Al pensar la última palabra le dio escalofrios.

Despejó su mente y decidió que eso no la molestaría. Era lunes, tenía muchas cosas que hacer y estaba tan de buenas que ni esa güera tonta le arruinaría nada.

Inclusive se sintió emocionada por ver a Zack, jamás había pensado que se podía divertir tanto con él, parecía ser que esa tendencia de desaparecer ante la gente también le había afectado a ella y no lo había notado como ahora lo hacía. Algo tenía, sentía una energía especial en él, no comprendía qué era, si algo que le empezaba a gustar o algo más. Aunque ignoraba qué podía ser ese "algo más".

Llegó pavoneandose como de costumbre, saludando a quien se le atravesara en el camino, dejándose desear y provocando con su mirada y sonrisa encantadoras. Llegó al salón donde todas las miradas se dirigieron a ella, Estefanía -con su nueva actitud- halabó a su amiga. No podía estar más complacida.

 En una hora libre decidió ir al teatro acompañada de Estefanía para buscar al maestro. Aun estaba molesta con él por haberle dado el papel "provisional" a esa güera flacucha, pero recordó que todo era como eso, provisional de un sólo día. Si quería el papel de Romina ya lo tuvo, y no lo dejaría ir de nuevo.

Pero algo extraño pasó al cruzar esa puerta: el profesor de teatro y Daniel estaban platicando. Se acercó intrigada, cuando ambos la notaron callaron de inmediato.

- Buenos días profesor ¿Cómo le va?
- Romina, querida ¿qué te trae tan temprano?
- No sabía que tenía algún tipo de restriccion para entrar al teatro.
- No, claro que no Romina. Pero si me sorprende.
- Pues... en ese caso, si no quiere mi presencia en este lugar, yo me...
- No, no Romina. - El profesor bajó de un brinco para alcanzarla - no verás, es que tu hermano tiene una enorme sorpresa.

Romina miró a Daniel y él torció la boca. Parecía ser que no estaba de acuerdo con que el profesor le dijera algo.

- ¿De verdad? ¿Qué sorpresa?
- Una que no te concierne, hermanita. - interrumpió rápidamente antes de que el profesor abriera la boca. Eso causó sólo más curiosidad a su hermana. Ella sonrió de forma maldosa y se dirigió a las escaleras del escenario.
- ¿En serio? ¿Estas seguro que no me concierne? ¡Qué poco me conoces hermanito! -  dijo ya arriba del escenario - Todo lo que te pase a ti me interesa y me preocupa - sonrió tiernamente y él sólo la retó con la mirada, hasta que finalmente cedió.
- Sólo... sólo no digas nada.
- No soy una chismosa. - Daniel miró a Estefanía que estaba con la mirada perdida distraida en los colores del telón. Giró los ojos.
- Pues... - pero justo en ese instante se oyó el ruido de cayas cayendo, el profesor gritó y todos se asomaron a ver. Era Zack que estaba recogiendo la utilería que había tirado. Cuando vió a Romina él volvió a tirar las cosas sin querer. Romina no pudo dejar de sonreir divertida. La torpeza de Zack le causaba cierta ternura.
- Romina, que bueno que estás aqui.
- ¿Dónde más iba a estar?
- Es que yo no pensé que Daniel también te metiera en su loco plan para hacer a Nicole su novia.

Romina abrió los ojos como plato y volteó hacia su hermano.

- ¿Novia? - preguntó molesta a lo que Daniel sólo suspiró.

Bueno, eso podía ser un buen motivo para arruinarle el día a Romina.

LEER MÁS...
 

Eram quod es, eris quod sum. Copyright © 2008 Black Brown Art Template by Ipiet's Blogger Template